Si vas para Bangkok no te pierdas el mercado Chatuchak. Es gigante y venden lo que se te ocurra, desde zapatillas hasta electrónica, pasando por plantas, libros y antigüedades.

Un clásico mercado oriental, con la típica sobrecarga de estímulos sensoriales. Lo bueno de éste es que tiene un montón de onda. Un montón. Casi no vi baratijas de bazar chino, el promedio de buen gusto está muy por encima de la media. Y todo a precio asiático, of course.

Tema ropa: miles de tiendas de super creativas y con estilo. Nada que ver con las remeras grasas “I Love Thailand” de Khao San Road. Había nivel.

Una que me llamó la atención fue “Gamo”, un puesto de remeras que eran una genialidad: me pasé quince minutos riéndome hasta las lágrimas mirando las camisetas. Los diseñadores se la deben pasar pipa creándolas.

Chatuchak 3

En medio del bardo, me cruzo con un compatriota argento que laburaba en uno de los puestos de comida más grandes del mercado: lookeado como pizzero napolitano, cocinando una paella -España e Italia son lo mismo, parece- y haciendo el payaso frente a los turistas y los locales, que le sacaban fotos sin parar. Un personaje.

Chatuchak 2

Y de yapa, me cayó del cielo un gadget que andaba buscando hace meses: un trípode para hacer vídeos con el móvil. Ahora sí, mi carrera artística va a despegar como un Boeing 747.

Mi rockanrroll

El viaje en bus a Chatuchak es de una hora, aproximadamente. Fui tocando el guitalele, mirando por la ventana, sintiendo un regusto a Baires: todas las urbes hay un punto en que se parecen. Y me viene la música de mi adolescencia, de Ciro Martínez y Los Piojos y su primer disco “Chac tu chac”, que ahora suena tan profético.

Aquí, el poema que escribí a la disparada, feliz como una perdiz en medio del bardo de Chatuchak. Un cruce de caminos poético entre mi juventud rockanrolera y mi presente vagabundo.

Chatuchak

“Si vos querés estar libre”,
decían los piojos de mis dulces dieciséis,
“si querés alto volar,

no dejes que te den el tiro
cuando empezás a aletear”.

Hace rato que vuelo alto, mi querido Ciro:
soy un ángel a prueba de misiles tierra-aire.
Sólo me faltaba un gadget
del mercado Chatuchak.

Chatuchak!
El rey que soy baila,
se cae se levanta:
ahora van a ver.

Chatuchak!
Un sonido como hachazo,
como redoble de zurdo,
palabra santa de siamés.

Chatuchak!
Tu Chak Chak Chak!

Cuánta gente en el mercado,
cuánta fruta, cuánta ropa,
cuántos bath
cambiando de mano en mano;
cuánta felicidad, cuánto canto.

Chatuchak!
I´m a mother fuckin´ artist,
hago un arte de esperar
a que la vida me tome de la mano,
y me saqué a la pista de baile.

Como dice un viejo tango imaginario:
Saltando espero, saltando.

Saltando, santando aguanto,
espero, espero cantando
hasta mi coronación.
Aquí o en cualquier lado,
aquí o en cualquier rincón
y porqué no en un mercado,
un mercado desquiciado de Bangkok.

Chatuchak, mi amor.
Vamo´ a Chatuchak, mi amor.

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