Los trenes indios son como todo en la India: superpoblados.

El Gangakaveri Express es larguísimo, no se acaba más, tiene como 50 o 60 vagones. En Economy y Pullman van que revientan, con la gente sentada en el suelo y en los portaequipajes durante dos mil kilómetros, un día y medio de viaje hasta Varanasi.

Gangakaveri 01
Escena de estación.

Una propuesta intensa, así que resuelvo tomármela con calma y no reparar en gastos: compro primera clase con aire acondicionado. 75 €, no está mal.

El vagón más caro del tren resultó ser una cabina de cuatro literas, dos ventiladores y dos enchufes para cargar el móvil (golazo). Lo compartí con una familia de tres generaciones (abuela, padre e hijo). Me sonríen un montón, me dan de comer y se sacan selfies conmigo.

Gangakaveri 04
Satyanarayan y yo

Treinta y seis horas en una litera es mucho tiempo, qué se puede hacer salvo tomar Chai, dormir y escribir…

Gangakaveri Express

el poeta escribe en cualquier lado
eso le da credenciales de poeta ante sí mismo

el poeta escribe sus cantos
en el vagón de primera clase con aire acondicionado
treinta y seis horas de viaje
de Chennai a Varanasi
con una bella familia india
haciendo sus cosas a medio metro

el niño oscuro le pregunta
what are you writing
mientras su padre habla por móvil a toda pastilla
Poetry, responde
porque él escribe en cualquier lado, le explicaría
pero su inglés es bien quebrado
y el hindi del poeta, inexistente

es que en cualquier lado ocurre la poesía
por eso el poeta se sacude la pereza
y la escribe en cualquier lado

ocurre cuando Satya le ofrece dos chapatis con curry
y luego unos anacardos dulces
y el poeta desayuna
viendo selfies familiares que le muestran
Satya y su hijo y la abuela y de fondo un elefante
Satya y su hijo y la abuela en decenas de templos iguales
Satya y su hijo y la abuela
mirando fijo a través de la pantalla del Samsung

have facebook
pregunta Satya
y de pronto el poeta tiene un nuevo amigo
y ya no distingue lo que es poesía de lo que no
y ya escribe cualquier cosa en cualquier lado

por la ventana pasa la India
a setenta por hora
hace un calor tropical
pero en el vagón del poeta y sus nuevos amigos indios
es invierno bajo cero
el aire acondicionado no cierra
y viene un viento polar sin interrupciones

los cuatro están con las mantas
afuera treinta y cinco grados

el poeta no sabe si eso es poesía o no
pero ya no le importa mucho
eso queda a criterio de las generaciones venideras
que lo estudiarán a él ya sus viajes
escribe el poeta en un arranque de megalomanía
y levanta la vista

la abuela duerme
Satya escribe por el móvil y come anacardos
el niño juega
dibujando olas marinas con la mano

si eso no es poesía, nada lo es
o todo, depende
escribe el poeta
que escribe poesía y no poesía
y cualquier cosa en cualquier lado

en el vagón de primera con aire acondicionado
del Gangakaveri Express
quedan unas doce horas hasta el rio sagrado

la abuela, Lalita Devi
bella mujer con un bello nombre
invita al poeta a cenar lemonrice casero

su nivel de inglés es cero coma cero
pero se las arregla para contarle al poeta
de su operación de rodilla

el vendedor pasa ofreciendo chai

ya es hora de soltar el boli
se dice así mismo el poeta
que la poesía
o la no poesía
le está pasando de nuevo
por la cara

Gangakaveri 02

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