Todos los sábados tengo juntada con una pequeña tribu de escritores jóvenes de Barcelona, promedio veinticinco años (yo soy el mayor).

A diferencia de mi otro grupo de amigos poetas, con quienes escribir es una excusa para socializar y emborracharnos, con estos me reúno a trabajar.

Nos hacemos devoluciones sinceras, constructivas pero implacables. La idea es ayudarnos a mejorar. Si bien mi foco hoy no es la literatura sino la música, me suma mucho el curro que hago con ellos. Me pone creativo.

Ando tirando tejos 03
Mis amigos escritores. De izquierda a derecha: Rodrigo Vigo, Bernat Murcia y Matías Diaz. Estos chabones darán que hablar.

Dentro del grupo hay un par de poetas y narradores de primera línea. No sólo por talento, sino también por ambición. Uno, en concreto, proyecta escribir la Gran Novela de su Generación. No me extrañaría nada que lo consiguiera. Por lo pronto tiene huevos -hay que tenerlos para aspirar a la grandeza-.

En fin, toda esta deriva es para contarte que ando inspirado, que volví a escribir poesía luego de muchos meses de musiquear, que es primavera, que ando enamoradizo (estoy en tránsito de Venus, según mi astróloga), y que la vida es maravillosa.

De todo esto habla este poema que escribí un par de noches atrás. Disfrútalo.

Ando tirando tejos 04

ando tirando tejos

ando tirando tejos
a quemarropa

ando tirando a mansalva
será la primavera
la causante de este súbito reflujo bioquímico
de este renacer periódico
a caballo de las fases de la luna
de ese macho a la italiana
Mister Hyde que me aparece en el espejo
que saca valor de algún estante
de mi secreto almacén
y aborda carabelas por la calle
y hace el ridículo
o da la vuelta olímpica
según como salga el tiro

a este espécimen de cazador-recolector
que piensa demasiado
y mira demasiado los contornos
de la femeneidad desaforada cosecha 2017

a este Valentino de suerte despareja
le encantaría ser el prota de su propia peli
del reel que gira incesante
día sí y día también
de su conquista de las Galias o de la China
o de las planicies castellanas
o de su desembarco aterrado
-cual marine en Normandía-
en la mediterránea arena de la Bogatell
a ojear la desmesura femenina
-él, que siempre fue un esteta-
y a auto-darse de latigazos semánticos en la espalda

decile algo, cagón
que la vida es para valientes

eso era verdad en Salamina
en los crateres encharcados de Verdun
y en la Rambla del Raval

el coraje,
esa virtud burguesa
esa galantería tan siglo XIX
ese atributo vintage de la personalidad

y yo soy caballero andante
que compra en Humana
y se viste sin ironía
porque quiero sangre, entendés?
quiero voltear el ciervo a flechazos
sacarme la foto
y postearla en el puto muro de mi mente
hasta la eternidad o el alzheimer

y que los ángeles humeantes
y la infantería muerta en Somme
y los arqueros de Agincourt
y los toros ensartados a traición
y las ratas culeadoras del andén
y todos los demás ancestros
que se ganaron la gloria o el polvo
con el sudor de su frente
me ovacionen de pie
desde su palco en las nubes

ando tirando galgos a bocajarro
pocos aún para mi gusto
y muy pero muy hambrientos

hace una semana
atraparon una liebre indefensa en la Ciutadela
en el último minuto
a la desesperada

fue un espectáculo
digno de la National Geographic
se fueron a la cucha satisfechos
y soñaron esa noche
con comida para siempre

a la mañana siguiente
otra vez hambre
otra vez terror
y otra vez el látigo en la espalda

no sea cagón, soldado
y gánese el amor