Estudié francés durante siete meses, para poder leer a Rimbaud.

Hay poetas que no aguantan una traducción. Pasa mucho con los franceses. Verlaine, Baudelaire, Mallarmé… Pierden mucho al castellano. Pierden su música.

Una vez, una chica francesa me recitó a Verlaine. Quedé embelesado. No sé si era Verlaine o la chica o su acento o una mezcla de las tres cosas. No entendí una palabra pero el poema me pareció extraordinario. Nunca me había pasado una cosa parecida leyendo al propio Verlaine.

Aunque nos cuesten sus sonetos, los poetas franceses tienen un aura magnética que te dan ganas de viajar y beber borgoña… J´adore el paisaje mental que me provocan, donde se mezcla París de finales del siglo XIX, el Moulin Rouge, el opio y el absentha, los cafés de Montparnasse, los pintores impresionistas, y esa obsesión tan francesa por la bella palabra.

Cafe Rimbaud 3
“Un rincón de la mesa” (Henri Fantin-Latour), retrato de varios poetas en 1872. De izquierda a derecha, Verlaine, Rimbaud, Bonnier, Valade, Blémond, Aicard, d´Hervilly y Pelletan.

Y entre todo eso, Rimbaud. Ya un genio a los dieciséis años, con ese garbo adolescente, casi femenino, tan rimbaudiano. Escribió mucho durante muy pocos años, con una enorme libertad. Obsesionó de amor y lujuria al pobre Verlaine, que abandonó a su mujer para irse a Londres con él y lo mantuvo dando clases de francés. Rimbaud se iba cada día al Museo Británico a escribir sus “Iluminaciones”, retorciendo y vaciando las palabras todo lo que pudo. Después de esos textos, la poesía ya no tenía nada que darle: Se pasó unos años viajando hasta que se hizo rico traficando armas en Etiopía, donde se infectó de carcinoma y murió a los 37 años.

Cafe Rimbaud 2
Rimbaud en África, el segundo desde la derecha.

Te recomiendo “Total Eclipse”, una película que cuenta la relación entre ellos dos. Rimbaud es interpretado por Leo Di Caprio, cuyo parecido físico con el poeta es asombroso.

“Mi triste corazón babea a popa”

El poema que más me impactó de Rimbaud es “Le Cœur supplicié”. Uno de los primeros que escribió, inspirado por un episodio terrible, una de las experiencias más traumáticas que puede vivir una persona.

Rimbaud se llevaba fatal con su madre, y se escapaba de su casa cada vez que podía. En una de estas fugas, yendo por la carretera de Charleyville hacia Paris, fue violado por un escuadrón de soldados.

“Mi triste corazón babea a popa,
mi corazón lleno de caporal:
le escupen chorros de sopa,
mi triste corazón babea a popa:
entre las burlas de la tropa
que suelta una risa general,
mi triste corazón babea a popa,
mi corazón lleno de caporal”.

“Mon triste cœur bave à la poupe”… Un primer verso impresionante, que lo dice todo. Cómo convertir el trauma en poesía, el dolor en belleza. Aquí, el poema completo (diferente traducción).

Hace unos años, abrieron una cafetería en La Plata y la bautizaron con el nombre del poeta. Allí, en 2014, mirando su famosa foto adolescente -esa mirada ya inmortal, muchísimo más conocida que sus textos- escribí este poema.

Café Rimbaud 

En la entrada del café,
una foto de Rimbaud
enmarcada en la pared.

Es ingenuo suponer
que su estela fue brillante?
Que su herida tenía cauce
y engendraba maravillas,
manantiales?

Y doscientos años luego
de dejar sus barcos ebrios,
sólo le queda al poeta
poner su nombre a los bares?

La belleza de su rostro,
de su mirada salvaje,
fue más honda que su letra?
Fue más fuerte que su arte?

Sólo queda a los poetas
ponerle nombre a los bares?

Si recién llegás al blog, te cuento que publico cosas una o dos veces por semana. Si querés que te avise por mail, dejame el dato acá abajo. Hasta la próxima 🙂