Mi música no me tiene paciencia. Quiere nacer ya. No quiere esperar a que yo sea más bueno, mejor cantante, mejor guitarrista, mejor productor.

Llegó el momento de grabar mi primer disco.

La Canoa

Llevo un par de semanas trabajando en “La Canoa”. Son unas cuatro canciones (un EP). Diez minutos de música.

Estoy montando el demo en mi estudio, lo más detallado posible, y cuando lo tenga se lo llevaré a mi amigo el productor para que me ayuda a mejorarlo y eventualmente regrabarlo guay, con más instrumentos, otras voces, etcétera.

Iré documentando el proceso y mostrándote los resultados. Por lo pronto aquí te subo una muestra, el esqueleto super básico del disco completo a voz y guitarra, grabado en una toma fervorosa y desprolija, las cuatro canciones sin parar, encadenadas entre sí.

Espero que te guste, o al menos te dé curiosidad: sobre esta base construiré mi disco (imaginátelo con más instrumentos, percusiones, otras guitarras, trompetas, acordeones, cantantes de ambos sexos, raperos, gitanos, niños, sonidos de olas, gaviotas y más cosas que se me irán ocurriendo).

El origen de La Canoa

En junio del año pasado decidí ser artista a tiempo completo. Vivía aún en el Barrio Gótico de Barcelona, despuntaba el verano y yo me iba cada tarde a la playa de San Sebastián a eso de las seis, cuando el sol cae y ya no queda tanta gente en la Barceloneta.

Echaba la toalla en la arena y me tiraba un par de horas guitarreando, escribiendo, hasta que el sol se pusiera tras el Tibidabo. Y ahí, frente al mar, un desfile de canciones me vino a buscar.

Eran trozos de música, estribillos, tonadas… Más que canciones, lo que apareció claramente fue una estructura, un concepto de obra musical: un vaivén de treinta minutos a bordo de una guitarra reggae acompasada por las olas; un disco-viaje, al estilo “Clandestino”, sin stop entre canción y canción, que hablara del alma humana navegando por los lugares, las personas y las edades, empujada por el viento del infinito.

Mi disco en camino 02

El nombre tentativo de esta obra es “El Velero”. En los meses que siguieron, la matriz se fue poblando de ideas y melodías, hasta acumularse unos sesenta temas o fragmentos de temas. Una obrita bien ambiciosa, puede llegar a quedar increíble si la grabo bien y con la ayuda correcta.

Este disco se convirtió rápidamente en mi gran proyecto artístico 2016/2017. El material inicial me encanta, promete mucho, pero yo aún estoy verde musicalmente; no la quiero cagar. Entonces: ¿Como lo hago?

“Ya está”, dije, “me monto el estudio casero, me formo y hago cursos, aprendo a tocar bien la guitarra, produzco covers durante un año, me entreno, me preparo… Y cuando esté listo, grabo el disco”.

Pero eso de “lo haré cuando esté listo” no entra en los esquemas de mi alma, aparentemente. El momento es ahora.

¿Y cómo lo sé? Por autoescucha: en las últimas semanas, grabar y producir covers se me fue haciendo más y más pesado. No encontraba las ganas. “Que coño pasa?”, me pregunté, “apenas empezaste y ya te aburriste de esto?”.

Por suerte no. Apenas decidí probar con el disco, me volvió la inspiración.

Mensaje recibido.

Y entonces…

…“La Canoa” es el primer paso, la primera exploración de ese territorio sonoro que quiero crear. Si querés seguir mi bitácora creativa con este proceso, dejame tu correo acá abajo y te aviso a medida que se mueva el barco.

Stay tuned.