Hace unas semanas me crucé con este poema extraordinario de Cata Torres. Chequealo ante de seguir leyendo:

“Deberíamos hacerlo más seguido”. Cata la clavó.

Vivo en una ciudad de dos millones de habitantes. Miles y miles de personas nos movemos en transporte público cada día. Islas autoabstraídas, secuestradas por el móvil, desatentas a la maravilla que los rodea.

Esa maravilla se esconde en los ojos de los demás. Hay que mirarse. Sin miedo. La Belleza sale sola.

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Photo by Ulises Fontana, en el Laboratorio Festival 2012.

Sé de lo que hablo. Tengo nueve años de práctica en ésto. El Laboratorio y el Kundalini Yoga me entrenaron bien, he pasado horas y horas mirando a desconocidos en silencio. No hay que hacer nada, la conexión es inmediata.

No conozco un camino más poderoso para alcanzar la paz mundial. Es imposible desearle el mal a alguien después de mirarlo a los ojos durante unos minutos. Deberían hacerlo en la ONU cada día.

Una mirada honesta, sostenida y sin miedo, recibida en el momento justo, te puede cambiar el día. Puede hace saltar el loop de pensamiento enfermo, te lo cortocircuita. Te puede despertar.

I Have a Dream…

Sueño con un futuro en el que nos miremos sin miedo con el pasajero anónimo del asiento de enfrente. En el que compartamos los diez minutos de trayecto, con presencia, deseándonos un buen viaje, una buena vida, en silencio y con la mirada.

Donde tengamos breves conversaciones con desconocidos día tras día, cómplices, sabiendo que jugamos para el mismo equipo humano.

En el que haya todo el tiempo instantes de reconocimiento, de conexión, figaces intercambios sanadores, un “Estás bien?” dicho con el corazón cuando veamos que alguien lo necesita, tres minutos de escucha terapéutica, lo que dure el viaje… Una revolución silenciosa de gente que se sostiene, se inspira y se da fuerzas mutuamente para el viaje de la existencia.

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Foto de Ulises Fontana, en el Laboratorio Festival 2013

Vinimos al mundo a cuidarnos entre nosotros. Es tan obvio… La compasión es natural. El miedo y la desconfianza no. Lo creo de verdad.

“No hables con desconocidos”. En una generación, decirle eso a los nenes será innecesario. Obsoleto.

En esto pensaba cuando hice este poema, uno de los primeros que escribí, hace unos cuatro años.

No me dejes sólo

porque cuando te miro
te asustas
desconocido?

qué ventana te abro
que te pones tenso?
qué nervio te toco
que tiembla tu gesto?

qué desnudez guardas?
qué miedo delato?
porque bajas los ojos
y miras a otro lado?

por qué mi mirada
te inquieta
caminante?

porque te escondes
de mis ojos
peregrino?

qué ventana te abro?
qué nervio te toco?
qué desnudez guardas?
porqué bajas los ojos?

a qué le tienes miedo
hermano
hermana?
soy inofensivo

tan solo
te miro

si sólo me miraras
apenas dos segundos
hermano
hermana
nos reconoceríamos

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