Soy un Artista. La locomotora creativa en mi interior lleva tiempo funcionando a toda máquina. Y avanza sin pausa, atravesando territorios con libertad y confianza: el teatro, la escritura poética, la danza, la escritura dramática, la fotografía…

Pero hace menos de un año que me hice cargo de lo que más ganas tengo de hacer.

Fue un proceso de autoconciencia gradual -uno de los beneficios de meditar cada día es que te cuesta cada vez más mentirte a vos mismo-.

Hasta que un día lo vi de golpe, clarísimo: la Música es lo que más amo.

Y al mismo tiempo, es lo que más miedo me da asumir. La voz de mi Ego es bien activa, y tiene sus discursos ensayados (“Si no llegás a ser el mejor con lo que más te gusta, entonces no sos nadie…”).

Por suerte ya lo tengo bien identificado al hijo de puta, me podrá hacer dudar un poco pero ya no me puede parar 🙂 Ahí fue que empezó todo esto de tocar por la calle, grabar videos, etc.

Lo bueno de escuchar la música de tu Alma…

…es que cuando lo hacés, se le sube el volumen. Desde que me hice cargo de lo que quiero, se abrió el chorro. Me empezaron a venir retazos de melodías, letras, estribillos, solos de trompeta, arreglos de voces, me vienen por la calle, por cualquier lado, los voy grabando con el móvil… un caos delicioso.

Desde junio hasta ahora, unas sesenta canciones.

En un momento -en medio de todo este borbotón- la voz de mi Alma me dio una órden fuerte y clara:
– Tenés que grabar un disco. Ya.
– Cómo? -respondí yo-… Si no sé cómo se graba un disco.
– Me chupa un huevo, arreglatelas. (en España sería “Me da igual, apáñatelas”, mi Alma me habla en argentino)
– Pero no toco desde los trece años, -insistí- mi nivel es básico, de fogón…
– Aprendé más, mejorá, ponete las pilas.
– Pero…
– Basta de excusas, por favor.

Parece que grabaré un disco, entonces. Entre enero y febrero. Tengo algo de ahorros así que veré que puedo hacer con ellos. Un amigo que es productor musical será el timonel del barco, y subiré a bordo a todos los músicos y cantantes que consiga reclutar por ahí. El disco tendrá unas 18 o 20 canciones y quiero creer que va a estar buenísimo, pero a ver. Como dijo Julia Cameron, “tu tarea no es juzgar tus obras, tu tarea es crearlas”.

Para muestra, una canción

Allá por el 2013, mi broder estaba en postproducción de su preciosa ópera prima “Shih”, y necesitaba una canción original para la escena final de la peli, con un estilo y un ritmo específicos.
– Yo te la escribo -le dije-.

Así que me puse una tarde y compuse “When you go”: letra en inglés, onda sixties, à la Beach Boys, como necesitaba la escena. La invité a mi amiga Carola Zafarana a cantarla, mi hermano consiguió otros músicos, y su amigo Carles Chacón -de la banda Coriolà– ofició de productor. Mi hermano alquiló un estudio profesional y en una tarde la grabamos.

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Voilà.

(Si estás viendo esto en tu móvil y la querés escuchar en el reproductor de abajo, NO clickes el botón naranja que dice “Play on SoundCloud” sino el negrito que sigue, el que pone “Listen in browser”).

En ese momento lo tomé como un juego, sin imaginar que mi vida iba a dar un viraje en esa dirección.

El disco, entonces

A mediados de diciembre me voy a Argentina a pasar las fiestas, y aprovecharé para meterme a elegir y afilar las canciones para esta cosa que quiere nacer.

Voy a ir contando el proceso en una serie de posts onda tutorial que llamaré “Como se graba un disco desde cero” o algo por el estilo, e iré subiendo borradores de canciones, fotos, retazos de música, letras y poemas que quieren ser letras, reflexiones, inspiraciones, etc.

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Postdata/Bonus track: otra canción

Un par de meses atrás le di un coaching en marketing online de onda a Alex Solana, el hermano de mi jefa, que casualmente tiene un estudio de grabación. Me ofreció retribuirme el favor con un par de horas en el estudio para que grabara lo que quiera.

Justo por esos días andaba recién regresado de Avignon, y venía escuchando en loop la versión de “Complaint de la Butte” de Rufus Wainright, así que me dieron un montón de ganas de grabar algo estilo chanson francesa.

Elegí “La Flor de mi Balcón” de entre mis temas, y en una mañana la grabamos. El piano, acordeón y cello -sampleados- los tocó Alex, siguiendo mis indicaciones tarareadas. Yo hice las voces y coros. Como pude. Ya iré afinando la cuerda 🙂

Aquí, el resultado.

Cuando mi hermana Florencia lo escuchó, dijo “es una canción para niños”. No se me había ocurrido, pero la volví a oír y tiene razón. Así que se la dedico a mis cuatro tremendos sobrinos y al Nilo, mi compañero de piso en los últimos tres años.

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Transcribo la letra, por si la querés cantar :). Un abrazo y hasta la próxima.

LA FLOR DE MI BALCÓN

En la terraza sobre mi balcón
hay una flor que me escucha cantar.
Me hace acordar al amor de un tiempo que pasó,
aquel amor lleno de mar.

Aunque está inmóvil sobre mi balcón,
sé de la flor que me quiere abrazar.
Si no me ve, se imagina que tiene dos pies
y después sueña que va.

Y anda por las veredas
llevando su primavera, ahora.
Y cruzando la frontera
del aire, sueña que vuela, ahora, ahora va.

Y por la noche yo vuelvo al balcón.
La flor inmóvil me siente llegar,
y en un momento el balcón se llenó de color
el color que ella le da.

Aunque está inmóvil sobre mi balcón,
sé de la flor que me quiere abrazar,
y en su tristeza ella sueña que es una canción
y en mi voz vuelve a volar.

Y anda por las veredas
llevando su primavera, ahora.
Y cruzando la frontera
del aire, sueña que vuela, ahora, ahora va.

Gracias a Dios que yo tengo la flor
y su belleza me vuelve a brotar.
Y aunque me olvide de ella
el amor me tocó el corazón, ese amor,
ese amor que la flor me da.