Collar

Rishikesh, abril de 2016.

el Mala se reparte por mi cuerpo
se siente en el hogar frente a mi alma
de cuentas y mas cuentas de vivencias
de un hilo que se trenza en mis entrañas

el Mala me recuerda mi cadencia
mis ganas de llorar como las alas
de un dios de un angelito de mi fuerza
subiendo con su amor una montaña

el Mala me lo dieron por la calle
lo agarro sin pensar en sus amarras
lo llevo con respeto deshaciendo

lo viejo los dolores que me lastran
el Mala los ensarta y los transforma
en viento en alimento en alabanza