“Así comenzó el ocaso de Zaratustra”
(Frederich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”)

Zaratustra
el poeta que no quiere estar solo
diez años son suficientes
diez años son demasiados
de la sola compañía
del águila y la serpiente
está cansado
busca hombres
busca espigas para sus brazos
sus poemas de conciencia
su regalos
su anuncio del superhombre
su tormenta sobre el rayo

Zaratustra no está solo
su primer oveja fue un cadáver blanco
un despojo de pies y manos
estrellado contra el suelo
frente el pueblo
en el mercado

no soy boca para ellos
se resigna se ilumina
Zaratustra más que humano
desde el hielo de su risa
y su desprecio de los buenos
de los justos
de los santos

su primer amigo
un muerto
enterrado junto al árbol
bien a salvo de los lobos
su último amigo muerto
su idea abstracta
su anuncio

Zaratustra se despierta
y crea con su fuerza la cosecha
creadores al trabajo
que la espiga es mucha
y faltan brazos

compañeros poetas
creadores más que humanos
al trabajo
como el sol antes de hundirse
en el ocaso