“Y si no podéis ser santos del conocimiento
sed al menos guerreros de él.”
(Frederich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”)

el ángel está presente
en el campo de batalla
desde hace cinco mil años
no solo en la zarza ardiente
en el vientre de la virgen
en el salmo
se germina lo sagrado
también el cuchillo
es santo

también el poner el cuerpo
a la metralla inclemente
el darse al hierro y al grito
y a la sangre entre las manos
y a los restos de soldados
con esquirlas sobre el llano
en éxtasis de trinchera
cuando el miedo es tan atroz
que se desprende lo humano
de lo humano

el ángel está presente
en el campo de batalla
entre los cuerpos ardientes
entre mandoble y disparo
entre la vida y la muerte
se destroza lo mediocre
lo mundano
de la mente

dispuestos a ir a la tumba
por una guerra florida
por una florida muerte
guerreros de vida breve
se desprenden de lo humano
se vuelven fuego sagrado
que arde con furia ciega
volando en carro de estrellas
antes de hundirse
en el barro