Por las noches oscurezco:
salen todos los fantasmas.
Se aparecen como cuervos
anunciando mi eutanasia.

La tarde me vuelve cuervo
que tiembla sobre la rama,
que vuela sobre los restos
de mi siesta desolada.

Las noches sólo y con ellos,
con mis cuervos que me graznan:
me cuentan presagios negros,
canciones negras me cantan.

No soy nada sin mis cuervos,
sin mis miedos que me hablan.
Sólo cuando el día prendo
con versos de luz, se callan.