en el nombre del padre
y la madre y la tierra
enciendo esta vela
bendigo
hago brillar en verbo
a todo lo bueno que llevo
en mi cuerpo
mi niño querido

prometo escuchar el hambre del cuerpo mi niño
que no puede cuidarse solo
y cubrirlo de noche
y darle de comer
con la mirada atenta
darle de comer estrellas
para que liviano sea
el cuerpo será mi conquista en la tierra
será territorio
será amor al próximo
amor a sí mismo
a sí mismo remedio
así mismo alimento
llenándose cada segundo
de ser movimiento

el evangelio de la fuerza
de la carne liviana
fugaz
satisfecha
con ojos al cielo
en cada uña
en cada pelo

seré como madre
como alma guardiana
terrena
mi cuerpo niñito perdido
nada te faltará
juntos iremos a donde haya que ir
a donde haya un retazo de espíritu
para mí

con cada gramo de luz
te harás liviano
me dejarás llevarte
hasta el risco y soltarte la mano
hacerte luz y polvo al mismo tiempo
polvo viajado por el viento
polvo feliz que se deja soplar
polvo mi cuerpo capaz de soltar
todo miedo a volar

y en el día final
mi cuerpo mi niño
caído en servicio
a mi vida
a mi muerte
a las dos por igual