Cuando en el templo
entre la luz,
la luz literal,
colada por las rendijas
de los tablones de la piedad;

cuando entre luz de verdad,
sacuda el polvo de los sepulcros
de reyes y reinas,
se abra paso entre los bancos
de madera,
sea más brillante
que todas las velas
de todos los santos;

cuando el tejado caiga
y herida la sombra
de la penitencia de siglos
huya y se esconda;

cuando el rayo poderoso
de la liberación penetre
la iglesia como un pecho,
como un clavo a la mano
del humano sufriente,
como un clavo
a la mente;

cuando en el púlpito,
en el relicario,
irrumpa un rayo
de luz violenta y desaforada
y el vitral de colores rompa
y no haya distancia
entre el barro y la miel,
cuando la oveja
se ponga de pie;

cuando las torres de piedra
de miles de años
de las catedrales
se vengan abajo,
y sobre mi cielo
yo vea tu cielo
tocandomé,
ahí estaré:

como hombre libre
sobre las ruinas
tocandoté.