así como el sol
derrama su oro
sobre los últimos pescadores
antes de hundirse en el mar

así Dios
recuerda su promesa
de todo el asombro
que está por llegar
de todo lo inmenso
que nos espera

si abrimos la puerta
cada crepúsculo
nos lo recuerda

detrás del fango
de nuestra pena
de nuestro mal
lienzos salvajes
que fagocitan todo lo humano

sobre los montes
colores santos
atravesados
pinceles de aves

rastros de dicha
para mis días
entreverados

gracias totales