El Creador.
El único que sabe del bien y del mal,
del bien al perderlo,
del mal al crearlo,
al meter con descaro
las manos en el barro,
al ensuciarse con todo
el teatro del mundo:
el rabioso Creador.

Al quemarse con sus actos,
al saberlos bendición,
dulces restos devorados
en lo oscuro, frente al fuego
tras la larga cacería:
el soberbio Creador

El que baila desnudo
por encima de las leyes de este mundo,
el que escupe los grilletes,
el que ríe de los marcos de los cuadros,
del polvo y los viejos libros,
la viejas tablas roídas
en la mente de los hombres:
el inclemente Creador

El que baila desnudo,
avergonzado de su ropa.
El que mira fijo
al sol.