hace falta un sepulcro
para que haya resurrección

si se mueren los años de realeza
si la danza joven del alma
cae de espaldas
al son de musicas horrendas
si la inocencia te matan
si al beso quitan la cara
a la risa en la Iglesia callan
si al puro impulso del niño
dan patadas
si a la flor naciente
arrancan

allí queda una simiente
un trocito de esperanza
un brote entre las cenizas
una micronésima potencia
un potencial de nube
y promesa
la voluntad de ser ciego
a la derrota
mudo y sordo a la queja
caro al hurto
vivito y coleando a la peste
caldo al ayuno

ser desde el ser desnudo
desde el casi nada al árbol
a la montaña
al mármol
a la fuerza del petróleo
del terremoto de búfalos
del enjambre que defiende
con suicidios su tesoro
de miel dulce como el
oro

como el sol naciente y nuevo
y verde y joven y fresco
renacido y resurrecto
al ser
que somos
adentro

y al ser
que morimos
siendo