¡Por encima de vosotros mismos
deberíais amar alguna vez!
(Frederich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”)

¿Para que te busco,
mi llama gemela?
¿Para descansar
tibio a tu vera?

¿O será para encenderte
con la raíz de mi herida,
para arder sin tregua en tu vientre,
llama florida?

¿Será el amor que quiero darte
la señal para quemar
tu imagen falsa
en mi mente?

¿Para que te estoy buscando?
¿Para morir con los años
de siestas, noches, abrazos?
¿O para ser más a tu lado,
más grande que la miseria
que juntamos?

¿Para qué,
llama gemela?
¿Para qué te estoy buscando?
¿Para ser poco
o ser tanto?