las tragedias

La tragedia del actor
es ser de afuera para afuera.
No darle al personaje el beneficio de la duda.
Ser con pompa,
con liturgia.

La tragedia del santo
es quedarse corto en el rezo:
No renuncia el sacerdote
a su destino manifiesto,
a su llamado,
si reparte la ostia con desgano?
De qué estará hecho
al final el cuerpo de Cristo?
De su fado?

La tragedia del poeta
es no confiar.
No darle al verso el beneficio de la pluma.
Decir con miedo,
con tibieza,
ponerse fuera de su canto,
cantarlo a medias,
oírlo mal.

La tragedia del artista:
abandonar