Todas las lenguas estaban muertas

“Hay que resucitar las lenguas”
(Altazor, de Vicente Huidobro)

todas las lenguas estaban muertas
pero el niño que yo era
las alzaba soplando en molino de avena
le daba de beber aladeltas
las echaba en el fuego de su vida reciente
las palabras girando en molinos de piedra
levántate y anda ebria de luciérnagas
el niño que yo era
tenía carta de profeta
levántate y anda
palabra desierta
como un perro enfermo llorando de pena
antes de decir su palabra primera
le daba primeros auxilios a la lengua
de niño no tenía
ganas de cometa
ganas de pelota
ganas de recreo
ni ganas de escuela
de niño era aviador y era mago
y era doctor en la lengua del árbol
doctor y poeta